Cada llamada a tu restaurante acaba en el libro de reservas
Un agente de voz contesta en el primer tono, toma la reserva y la deja anotada. También a las once de la noche, en domingo y el día que cierras.
Ver si encaja en mi restaurante o calcula en 30 segundos lo que pierdes por llamadas sin coger →- 24/7 también de madrugada
- 1-3 semanas hasta funcionar
- 5 idiomas, no solo español
Todo esto se paga a final de mes
Cuatro formas de perder una reserva sin enterarte. Si reconoces dos, ya sabes de dónde sale el agujero.
«ahora no puedo, estoy sirviendo mesas»
suena en plena hora punta y no hay manos. quien llamaba no deja mensaje ni vuelve a intentarlo: llama al de al lado. y tú ni te enteras, porque una llamada perdida no deja rastro.
a las once de la noche no hay nadie
las reservas no se piden cuando tú puedes cogerlas. se piden en domingo, de madrugada y el día que cierras. a esas horas se la lleva el primero que conteste.
«¿hasta qué hora abrís?», por vigésima vez
dos minutos cada una. multiplícalo por los días que abres al mes y ahí tienes las horas que se van en algo que podría contestarse solo.
la libreta, el móvil y la caja no se hablan
una reserva mal anotada, un pedido que no llega a cocina, un producto que se agota sin que nadie avise. lo que se apunta a mano se pierde a mano.
Hay un número detrás de esto. Calcula en 30 segundos lo que te cuestan las llamadas que no coges →
Empezamos por el teléfono, que es donde más se pierde
Cuando eso funciona y lo notas en la caja, hablamos de lo siguiente. Nunca al revés.
el que coge el teléfono
contesta y llama como lo haría una persona: confirma reservas, responde las preguntas de siempre y toma pedidos. también fuera de horario.
el que lleva la cuenta
registra los pedidos, avisa cuando se agota un producto y mantiene la ficha de tus clientes en un panel que se actualiza solo.
el que contesta por escrito
responde por WhatsApp y redes las preguntas de siempre, con el tono de tu casa. lo que se sale de ahí te lo pasa a ti.
Lo que notas a partir de la primera semana
No es magia ni es un robot. Es que deja de sonar el teléfono mientras trabajas.
recuperas las horas del teléfono
dejas de contestar lo mismo veinte veces al día, por teléfono y por WhatsApp. ese rato vuelve a la sala.
tu restaurante no cierra nunca
sigue cogiendo reservas por la noche, en fin de semana y en festivos, sin pagar un turno extra.
ninguna llamada se cae
ni una queda sin contestar, ni un pedido se pierde porque nadie llegó a tiempo a mirar el móvil.
no cambias nada de lo que ya usas
se conecta a tus herramientas de ahora: hojas de cálculo, WhatsApp, redes o el sistema que ya tengas.
De la primera llamada a funcionando, en tres pasos
Sin cuota de descubrimiento, sin proyecto de seis meses y sin letra pequeña.
te escuchamos y te damos un precio
media hora para ver qué te quita más tiempo. de ahí sale una propuesta concreta y un presupuesto cerrado, antes de empezar.
lo montamos y lo ponemos a sonar
construimos la automatización que resuelve ese problema, no un paquete genérico. entre 1 y 3 semanas desde la primera llamada.
nos quedamos mirando que funcione
supervisamos las primeras semanas y ajustamos lo que haga falta. después seguimos ahí para incidencias o para sumar lo siguiente.
Estamos en Alicante y trabajamos con toda España
Auto AI monta automatizaciones para restaurantes. El montaje y el seguimiento se hacen en remoto, así que la distancia no cambia ni el plazo ni el precio.
Empezamos por la tarea que más horas te esté costando, la dejamos funcionando, y solo entonces hablamos de la siguiente.
Más sobre nosotros en Instagram.
Media hora, y sales sabiendo si te encaja
Sin compromiso y sin tecnicismos. Nos cuentas qué te quita más tiempo cada semana y te decimos qué automatización tiene sentido para ti. Si no tiene sentido ninguna, también te lo decimos ahí mismo.
Trabajamos sobre todo con restaurantes de alto ticket, donde una reserva que se pierde cuesta de verdad.
Lo que sueles preguntar antes de decidirte
La automatización con IA consiste en conectar tus herramientas de trabajo (WhatsApp, teléfono, reservas, hojas de cálculo, redes sociales...) para que las tareas repetitivas se hagan solas: responder mensajes, confirmar una reserva, avisar cuando se agota un producto o registrar un pedido. En lugar de que tú o tu equipo perdáis horas cada semana en tareas manuales, un sistema automatizado las hace por vosotros, también de madrugada y en festivos.
Depende de la complejidad, pero la mayoría de automatizaciones para restaurantes (como un agente de voz que confirma reservas o un flujo que gestiona pedidos) están listas para funcionar entre 1 y 3 semanas desde la primera llamada. Siempre empezamos con una automatización concreta que resuelva un problema real de tu negocio, y a partir de ahí podemos seguir sumando procesos.
Primero hablamos contigo para entender qué tareas te quitan más tiempo y dónde puede ayudar la automatización. Con eso, te proponemos una automatización concreta y un presupuesto cerrado antes de empezar, sin sorpresas. El precio varía según el número de automatizaciones y su complejidad: no cobramos lo mismo a un restaurante que solo necesita confirmar reservas que a otro que quiere automatizar también los pedidos y la atención por WhatsApp.
Sí. Una vez el sistema está en marcha, lo supervisamos las primeras semanas para asegurarnos de que funciona como debe y hacemos los ajustes necesarios. Después ofrecemos soporte continuo para resolver incidencias, adaptar la automatización si cambian tus procesos o añadir nuevas funciones cuando tu negocio crezca. No te dejamos solo con un sistema que no sabes mantener.
El agente atiende varias llamadas al mismo tiempo, así que tus clientes no se encuentran la línea ocupada aunque coincidan tres a la misma hora. Y cuando dos personas piden la misma mesa a la vez, el sistema comprueba la disponibilidad antes de confirmar, de modo que la mesa se asigna una sola vez. Una línea tradicional te obliga a elegir a quién coges primero; aquí no hay cola.
El agente se configura para atender en el idioma de tu clientela: además de español, en inglés, francés, alemán y neerlandés. En zonas como la costa alicantina, donde buena parte de las reservas llega de clientes extranjeros, eso evita perder una mesa porque quien coge el teléfono no entiende al que llama. Se decide en la puesta en marcha, según de dónde venga tu clientela habitual.
Está preparado para las llamadas habituales de un restaurante: reservas, horarios, cambios y preguntas frecuentes. Cuando una petición se sale de ahí, registra lo que pedía el cliente, avisa a tu equipo y pasa la llamada a una persona. Así la solicitud queda anotada aunque nadie pueda atenderla en ese momento, y tu equipo la ve al revisar el panel.
Cada reserva queda registrada en el momento en un panel que tu equipo puede consultar y modificar desde cualquier dispositivo. Ahí ves quién ha llamado, para cuándo y cuántos son, y puedes cambiar o cancelar cualquier cosa a mano. El agente trabaja solo, pero la última palabra sobre el libro de reservas sigue siendo tuya.
Los datos que gestiona el sistema se usan solo para que la automatización funcione: coger la reserva, confirmarla y dejarla anotada. No se publican. El panel donde quedan registradas es tuyo y lo consulta tu equipo. Los proveedores tecnológicos que hacen funcionar el servicio actúan como encargados del tratamiento, con las obligaciones de confidencialidad que eso conlleva.
Estamos en Alicante y trabajamos con restaurantes de toda España. El montaje y el seguimiento se hacen en remoto, así que la distancia no cambia ni el plazo ni el precio: el agente atiende tu número de teléfono esté donde esté el restaurante. Si el tuyo está cerca, la primera reunión puede ser presencial; si no, se hace por videollamada y avanza igual.
¿Prefieres dejarlo por escrito?
Cuéntanos tu caso y te decimos, sin compromiso, qué automatización tiene más sentido para tu negocio.